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Blog inmobiliario de Chile

Vivir en Chile siendo extranjero

Amigos reunidos alrededor de una mesa en la terraza, con platos de comida y copas de vino.
Almuerzo con amigos en la terraza.

Siendo británico, a estas alturas debería saber qué significa «tenemos que invitarte a almorzar un día». Pero me lo dicen en español y ya estoy pensando: ¿a qué sábado se referirán? De todas las dificultades que imaginaba antes de vivir en Chile, averiguar si de verdad me habían invitado a almorzar no figuraba en mi lista.

Vivo en Sudamérica desde 2003. Primero estuve en Buenos Aires y en enero de 2007 llegué a Chile. Partí con una ventaja considerable: mi polola era chilena. Después de despedirnos de alguien, Ana podía explicarme lo que esa persona había querido decir, algo que difícilmente se aprende en clases. Aun así, he conocido a muchos extranjeros con pareja chilena que terminaron frustrados y nunca lograron sentirse en casa. Tu pareja puede presentarte a toda la mesa. Meterte en la conversación ya corre por cuenta tuya.

El español que hace falta en una sobremesa

Necesité unos doce meses viviendo en español para disfrutar de una conversación más o menos normal. Para seguir una sobremesa con varios chilenos, por lo menos tres años. Uno empezaba una historia, otro lo interrumpía y, para cuando yo entendía el chiste, ya estaban hablando de otra cosa. Durante mucho tiempo seguía perfectamente la primera historia. Las tres siguientes se me escapaban.

El español chileno tiene un acento marcado, modismos maravillosos y, a ratos, poquísimo espacio entre una palabra y otra. No es peor que el de ningún otro país. Mi consejo es hablar desde el primer día, aunque creas que suenas fatal. Haz tú la llamada. Pregúntale a quien te atienda en el almacén qué significa esa palabra. Aprende a decir «¿me lo puedes repetir un poco más lento?» y escucha la respuesta. Una vez que le agarras el ritmo a una sobremesa chilena, el español de casi cualquier otra parte suena bastante pausado.

Un grupo posa para una foto en una gradería al aire libre.
Juntos en la gradería.

¿Era una invitación de verdad?

En mi experiencia, los chilenos suelen ser cálidos al conocerte, pero bastante reservados a la hora de abrir su círculo de amigos. «Tenemos que juntarnos un día» puede querer decir «me gustó conversar contigo». No significa necesariamente que alguien vaya a organizar la junta. Es fácil tomarse a pecho el silencio que viene después, sobre todo si acabas de llegar y fue la única invitación de toda la semana.

Si tienes ganas de volver a ver a esa persona, prueba con un «¿te tinca un café el sábado?». Ahí sí hay algo concreto que aceptar o rechazar. También sirve encontrar una actividad a la que vayas todas las semanas. Para hacer amigos, ver seguido a las mismas personas resulta mucho más útil que quedarse en casa esperando un mensaje.

Un grupo con sombreros, copas de vino y una botella de La Despensa al aire libre.
Compartiendo una botella de La Despensa.

Vivir en Santiago: conoce el barrio un día de semana

Santiago puede resultar tan familiar que uno se confía. Te bajas del Metro en Providencia, te tomas un buen café y pasas la tarde pensando que ya entiendes bastante bien cómo funciona Chile. Hasta que necesitas un documento, las instrucciones mencionan otro del que jamás has oído hablar y la persona que sabe explicártelo habla rapidísimo por un teléfono que apenas se oye. La cara moderna de la capital puede ocultar lo desigual que ha sido el desarrollo del país y cuánto pesan las costumbres locales a la hora de hacer un trámite. Sin un español conversacional, una gestión corriente puede dejarte sin saber cómo seguir.

Si estás eligiendo dónde vivir, arrienda primero si puedes. Ana y yo conocemos bien Bellas Artes y el sector de Parque Forestal; he comprado y remodelado departamentos allí. Pasaría encantado un domingo por la tarde en Lastarria, pero elegiría departamento pensando en el martes por la mañana. Camina al Metro a la hora en que saldrías a trabajar. Vuelve de noche y escucha qué se oye desde el dormitorio. En mi guía de barrios de Santiago comparo esos sectores con Providencia.

Obtener un RUT y comprar una vivienda

Para los extranjeros que compran una propiedad en Chile, uno de los primeros trámites es obtener el Rol Único Tributario, o RUT. Si no resides en Chile y aún no tienes uno, el Servicio de Impuestos Internos explica cómo un representante autorizado que vive en el país puede solicitarlo por internet a tu nombre. El RUT te identifica para efectos tributarios; no es un permiso de residencia.

Al comprar una propiedad en Chile, yo le pediría a un abogado chileno independiente que revise los títulos, las hipotecas y las prohibiciones antes de firmar una promesa de compraventa vinculante. Firmar la escritura en la notaría e inscribir el dominio en el Conservador de Bienes Raíces son dos pasos distintos. Si estás mirando propiedades en venta en Chile y quieres conversar sobre una en particular con un corredor de propiedades que hable inglés en Chile, con gusto te ayudo. El abogado comprueba qué estás comprando; parte de mi trabajo es preguntarte si de verdad te gustaría vivir ahí.

Para mí, la señal de que ya me sentía en casa no fue recibir un documento ni un juego de llaves. Fue poder quedarme en una sobremesa larga, seguirle el hilo por muchas vueltas que diera y alcanzar a hacer mi propio chiste antes de que cambiaran de tema. Eso me tomó bastante más tiempo. Valió la pena.

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